sábado, 4 de julio de 2009



No fui yo, lo mató mi prejuicio


Me encontraba sola un domingo en mi casa. Mi amigo Guillermo llego a las tres de la tarde, con una caja color morado adornada con listones de diversos colores. Tocó la puerta. Me admiré porque no le gusta llegar cuando estoy sola. No tome importancia, abrí y lo hice pasar. Sé sentó donde siempre lo hacia, en un sillón rojo que está cerca de mi cuarto.
Él tenía una mirada profunda, fuerte, explosiva, fija .Lo vi extraño no sabia que decirle y puse atrabajar mi mente y sé vino preguntarle que hay en la caja , me miro y tenia una risa nerviosa, me interese aun más por saber por qué los nervios.
Puso la caja en mi mano, me recalco con una voz temblorosa y débil que no tenía que abrirla hasta que él me autorizará. Me mataba la curiosidad de saber que había dentro, a qué se debía tanto suspenso.
La tome y fui a mi cuarto, la puse encima de mi tocador y luego regrese a sentarme para conversar. El tema que saco a relucir me pareció extraño, nunca me había preguntado ¿cuál es tu mayor temor? Yo. Dudé en contestar, porque me dio la impresión que al decirle cual era, tenía mi debilidad en sus manos y en cualquier momento lo podía hacer público y me podían hacer daño. No lo podía permitir.
No le temó a nada afirme con una voz autoritaria. Esta completamente segura pregunto una y otra vez, si completamente dije. Él seguía hablando no recuerdo que decía con exactitud. Por mi parte yo analizaba por que había llevado la caja, por que esa pregunta y por que los nervios.
Mi cabeza dio vueltas, esta confundida y empezaba a maquinarme el pensamiento negativo. Mí mente se bloqueo y llegue al extremo de hundirme en la desesperación. Medité como hablaba aunque no tuviera la menor idea de lo que decía, sólo veía sus labios gruesos mover lentamente con una risa burlona. En ese momento sentí en contra de él, ira, enojo, y recordé su mirada explosiva, la sentía en esos momentos como expresándome una venganza que había llegado a cobrar.


Sentía que en un momento mis nervios habían explotado, me levante y sin decir palabra fui al patio trasero y tome una a soga y me acerque lentamente para no hacer mayor ruido. Él estaba de espalda sé había cambiado de lugar para ver televisión en lo que yo llegaba estaba pasando los canales rápidamente sin decidirse en cual dejarlo. Cuando me aproxime, lo tome de su cabeza. Sin pensarlo antes, me deje llevar por el momento, puse la soga sobre su cuello y lo estrangulé.
No se de donde me salió tanta fuerza, qué todo resulto fácil y espontaneo me sentí bien haberlo hecho. Así mueren los traidores dije viéndole su cara y lo deje en la sala. Me dirige al cuarto con la ansiedad que me atormentaba de saber que era lo que había en la caja, que le había causado tanto nerviosismo. No esperé más y empecé a quitar uno por uno los listones y al abrir la caja me di cuenta que adentro había una rosa roja y una tarjeta que decía con letras doradas “mi mayor temor es vivir sin ti, te amo”.

5 comentarios:

Anaí Sorto dijo...

Me ha gustado mucho tu historia. Creo que no es bueno dejarnos llevar por nuestros impulsos, pues podemos concluir cosas que en realidad no son, y actuar de la manera equivocada. No imagino lo dificil que ha de ser actuar mal, por un impulso, y hacer sentir mal a alguien, cuando lo que esa persona queria era completamente diferente.

Roxana Araniva dijo...

hola me gusto mucho tu blog espero q le pongas mas escritos buenos como los q tenes ahorita cuidat salu.

minita dijo...

Hola me encantó tu historia, es bastante interesante. Me dejó muy impresionada, porque en ningún momento me aburrí, además deja una moraleja que, después de leer tu historia voy a tomar muy en cuenta. ¡Te felicito!

Carlos Liang dijo...

Hola, está bonito el blog y me gusta sobre todo lo que pusistes suerte.

Manuel Fernando Velasco dijo...

Muy buen texto, en verdad.
El blog está bastante bien. Lástima que tu esfuerzo no fue de este tipo ni constante durante todo el ciclo.
Vamos, Yésica, nadie está en tu contra (y no me refiero a Javier, je). Relajate. VIVÍ.
Que estés bien,
Manuel